Un jardín minimalista con piscina y aire mediterráneo

Un jardín minimalista es sinónimo de elegancia, de líneas marcadas y de orden entre los elementos que lo componen. Hicimos de estas tres premisas la apuesta perfecta para el gran cambio en el jardín de nuestros clientes.

Esta era la primera vez que me enfrentaba al diseño, proyección, ejecución y montaje de un jardín minimalista al cien por cien planteando piscina, zonas de sombra y jardinería.

Podríamos decir que su estilo es ordenado y amplio, en definitiva se trata de un espacio que invita a la calma donde la inversión en tiempo de mantenimiento es la mínima posible. La finalidad era que nuestros clientes pudieran disfrutar de un jardín grande pero que les dejara disfrutar de los pequeños momentos de descanso que les da la vida, fuera de obligaciones.

Al comienzo de cada proyecto, y más de un jardín minimalista es muy importante empezar por la zonificación. De esta manera conseguiremos esa elegancia que aporta la armonía de los espacios.

¿Dónde irán los árboles? ¿Y la zona de comedor y relax? ¿Cómo será la piscina? ¿Las zonas de sombra? ¿Cómo se relaccionarán los diferentes espacios?

Hacernos todas estas preguntas nos llevó a descifrar que elementos eran necesarios para acabar formando un conjunto que valiera mucho la pena, sin perder el foco en la sencillez, la calma y líneas suaves que buscábamos.

Así se empezó a proyectar el jardín

Los clientes tenían muy claro que querían la piscina al fondo del espacio y la zona de sombra nada más salir de la vivienda. Estas decisiones tan claras hicieron que durante el proyecto fuéramos modificando diferentes distribuciones.

A pesar de que la ubicación estaba clara, sabíamos que la piscina iba a aparecer en el espacio de forma horizontal. Debíamos decidir si los escalones estarían en el ancho o en el largo de ésta. Era importante saber si queríamos poder pasar alrededor de ella, solo por un lado o por dos partes de la piscina, para en un futuro poder colocar una zona de relax junto al agua. Una ducha junto a la piscina era otro punto imprescindible a cumplir de las necesidades de los clientes.

Las plantas y la vegetación en general debían estar muy bien ubicadas y elegidas para generar armonía y que no supusieran mucho trabajo de jardinería ni de mantenimiento durante el año.

Las jardineras las colocamos en dos posiciones. Al suelo como fondo de la piscina y colgadas a pared en un lateral del jardín para que nos acompañan durante todo el camino que recorremos hasta la piscina. Ambas están fabricadas a medida en metal lacado.

Un olivo fue el árbol idóneo. De caracter mediterráneo y minimalista que además encajaba con las plantas tropicales que queríamos colocar junto a la piscina.

Sin ninguna duda toda la elección de plantas, colocación de la jardinería, riego y césped artificial no habría sido tan perfecto sin el asesoramiento y ejecución de Bao Bao Paisajismo.

La distribución de los espacios es clave en un jardín minimalista

Creamos tres zonas marcadas por las diferencias de suelo. La primera nada más salir de la casa con una tarima sintética perfecta para el exterior en un tono roble subido. A posteriori una extensión de césped artificial donde colocaríamos la zona del sol y que tendríamos que atravesar para llegar a la piscina.

El camino entre la zona de estar y la piscina estaría marcada por unas baldosas retroiluminadas, del mismo material que la piscina y que nos guiarían hacia el siguiente tramo de suelo de tarima, la playa de alrededor de la piscina.

En todas las zonas de sombra surgieron unas cuantas combinaciones, entre las que en alguna tuvimos dudas sobre si colocar un banco con almacenaje en combinación con sofás y sillones.

Al final se optó por colocar la zona de estar en la parte más interna y la zona de comedor junto a la cocina. Abrimos un hueco en la fachada para conseguir un paso directo a la mesa de exterior.

La iluminación proyectada combina técnica y decorativa.

Toda la parte técnica que colocamos en jardineras y el árbol pretendía iluminar la vegetación y realzar su belleza en las noches, así como aportar luz en la sala de estar. También queríamos aportar iluminación extra y más calidez. Lo conseguimos gracias a las dos lámparas decorativas de gran tamaño que colocamos en la zona de estar entre un columpio, el sillón y el sofá.

El diseño del porche: un espacio de calma

En la zona de sombra teníamos varias cosas que elegir. La pérgola, ¿sería bioclimática o no? ¿la perfilería sería negra, gris, blanca…? las lamas que nos darían sombra… ¿madera o en algún tono algo más moderno y menos cálido?

Como podéis ver, una pérgola bioclimática fue la elegida. ¿Sabéis lo que es?

Una pérgola bioclimática es, en definitiva, una estructura metálica con una cubierta de lamas. Están dotadas de movimiento a través de un eje en cada una de ellas. Dependiendo del giro dejan pasar el sol y el aire, pero también nos permite que queden todas cerradas creando una cubierta contínua y estanca. Este tipo de solución es ideal para disfrutar de nuestros espacios exteriores tengamos el clima que tengamos. La pérgola fue un diseño fabricado íntegramente por Outdoor living.

La zona de relax y el comedor en un jardín minimalista

Otra prioridad de los clientes era tener una zona de relax y otra de comedor donde estuviera ubicado un ventilador de techo.

Realmente hemos alucinado con lo que puede aportarnos un ventilador en una zona de exterior. La diferencia es verdaderamente importante, cuando no hay viento y en verano el calor aprieta el ventilador soluciona en gran medida este contratiempo.

La mesa de comedor es una pieza a medida diseñada especialmente para el espacio que combinamos con sillas negras como la perfilería de la pérgola.

En la zona de relax elegimos tonos neutros para el sofá y sillón. Esto nos permitió colocar cojines en tonos azules caldera y corales.

Siempre nos gusta colocar algún recuerdo familiar en las obras en las que intervenimos. De esta manera se crear un vínculo desde el primer momento entre el cliente y su nuevo espacio. En esta ocasión decidimos colocar unos cuadros que el propio cliente había dibujado y rescatar unas piezas con valor sentimental para la decoración de pared.

Sin abandonar esa idea de crear un mobiliario partiendo de una estructura de obra a medida, decidimos hacer una estantería de lado a lado de la sala de estar para crear una transición muy especial. Generar este diseño nos permitió dotar al espacio de almacenaje y capacidad de decoración. A su vez, esta estantería le daría la seña perfecta al este jardín minimalista. Retroiluminamos las baldas para darle un ambiente serio y de un verdadero salón mediterráneo a pesar de ser una exterior.

La piscina es la joya de la corona

Queríamos crear una piscina de aspecto muy mediterráneo, por lo que debíamos colocar un azulejo en tonos muy claros o casi blancos para que el propio color del agua destacara sobre el color del fondo, mostrando de esta forma su color natural.

Otra de las propuestas que hicimos a los clientes y les encantó fue colocar un banco dentro de la piscina. Con este gesto podrían estar refrescándose sin necesidad de estar de pie, tomando un aperitivo y acompañar al resto de la familia en esos momentos acuáticos.

Así nos encontramos el jardín

Podemos decir que todas las necesidades de nuestros clientes se han visto cubiertas y que hemos superado con creces lo que en un principio nos imaginamos que podía ocurrir con este diseño de jardín minimalista de un tamaño aproximado de 100m2 en una vivienda unifamiliar, donde antes había solo algunas zonas de sombra y plantas en maceteros.

Aquí podéis ver el antes.

Ahora es un buen momento de mirar por la ventana, ver tu jardín o terraza y pensar cómo quieres disfrutarlo la temporada que viene. ¿Te animas a darle un cambio? ¡Aquí estamos!

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